Un poco de turbulencia

Un poco de turbulencia

De acuerdo con la información recopilada por los aeropuertos del mundo, se estima que sólo se presenta un accidente en más de 1500 millones de vuelos que hay en un año. Sin embargo, el temor a volar viene de la gran parafernalia que utilizan los medios de comunicación para referirse a una catástrofe de este tipo.

Quise traer estas estadísticas a colación, ya que un amigo mío de nombre Horacio me contó uno de esos relatos cortos de terror que hacen época.

Por cuestiones de trabajo, Guillermina viajaba a muchas partes del mundo de manera gratuita. Además de eso, la línea le otorgaba puntos extra para que pudiera usarlos durante sus vacaciones.

En uno de esos periodos de asueto decidió que para descansar lo mejor sería viajar a Nueva Zelanda, ya que había leído que era uno de los países más tranquilos y seguros del orbe.

Reservo sus boletos a través de Internet y pidió específicamente que le fuera asignada una ventanilla, pues le encantaba asomarse a ver las distintas formas que tienen las nubes.

El viaje iba de lo más tranquilo hasta que el avión empezó a moverse erráticamente. No pasaron ni cinco minutos, cuando el capitán de la aeronave dio un aviso utilizando los altoparlantes:

– Señores pasajeros, no se alarmen, estamos pasando por un poco de turbulencia. En breve todo regresará a la calma.

Sin embargo, a Guillermina la invadió un sentimiento de aprehensión que nunca antes había sentido. Abrochó su cinturón y grito en voz alta:

– No quiero morir todavía. Tengo muchas cosas que deseo llevar a cabo.

Abrió los ojos y notó que tanto la tripulación como los pasajeros estaban inmóviles. Recargada en la puerta que conducía a la cabina del piloto, se encontraba recargada una avispa gigante.

Poco a poco el insecto se fue acercando a cada uno de los pasajeros y les fue comiendo el cerebro. Luego, cuando el monstruo llegó hasta donde estaba Guillermina esta gritó de nuevo, lo que hizo que se despertara de su pesadilla.

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