La leyenda de la Bestia de Gevaudan

La leyenda de la Bestia de Gevaudan

A finales del siglo XVIII, la región francesa de Gévaudan, zona que pertenece a Languedoc (sur de Francia), una bestia salvaje aterrorizó a la gente del lugar, haciendo que varios ataques fuesen documentados. El animal fue descrito por testigos como una bestia con dientes enormes y filosos además de tener una cola inmensa, la piel de un tono rojizo, además de la emisión de un olor insoportable, incluso algunas personas dijeron que escucharon una carcajada procedente de esta terrible y temible animal. Mataba a sus víctimas, a las que rasga la garganta con los dientes. El número de víctimas varía según la fuente. Beaufort (1987) estimó 210 ataques, resultando en 113 muertes y 49 heridos, 98 de las víctimas fueron asesinadas en el primer ataque.

Una mujer que fue atacada el 1 de junio de 1764, en la que la gran bestia venía hacia ella, su salvación fueron unos toros que al ver la bestia con sus cuernos fueron a atacar a la bestia que fue repelida por los cuernos de los toros. La primera víctima oficial de la bestia, Jeanne Boulet, 14, fue asesinada un mes después, el 30 de junio, cerca de la localidad de Les Hubacs no lejos Langogne. En los meses siguientes al terror recorrió la región. La bestia se aprovechó de presa fácil, las mujeres y los niños, y también a los hombres solitarios que se ocupaban de los animales domésticos en el pasto. Muchos de los que fueron devorados fueron trasladados a lugares distantes. La mayoría de las personas que vieron a la criatura y sobrevivían quedaban sorprendidas de su fealdad.

Se especuló que la criatura era en realidad un gran lobo. La criatura llegó a ser considerado un demonio o un ser sobrenatural. Se hicieron en la región numerosas cazas del animal, a menudo organizado por nobles de la región, como el marqués o conde de Morangias Apcher pero siempre sin éxito. La noticia de los ataques de la “bestia” con el tiempo llegó a la Corte de París y el rey Luis XV se vio obligado a responder de alguna manera a las demandas cada vez más insistentes de los campesinos, y decidió ofrecer seis mil libras de recompensa a cualquier persona que matara a la bestia.

El 21 de septiembre de 1765, fue muerto un animal grande que se identificó como la “Bestia”, de Antoine de Beauterne. Este animal pesaba 64 libras, tenía 87 centímetros de alto y 183 cm de longitud total. El lobo se llamaba Le Loup de Chazes. El animal fue disecado y enviado a Versalles donde Antoine fue recibido como un héroe, y recibió una gran suma de dinero, así como los títulos y premios. Sin embargo, el 2 de diciembre de ese año, se reportaron de nuevo ataques de dos chicos que resultaron gravemente heridos. Se informó de nuevo decenas de casos de ataques.

Y el 19 de junio 1767 un cazador local, Jean Chastel, mató a la bestia, que marcó el fin de los ataques de Gévaudan, según los datos de la época, este animal pesaba 58 libras, y fue asesinado con una bala de plata bendecidas por un sacerdote, siendo este el primer registro de este tipo de caza… Al abrir el estómago del animal se demostró que contenía restos humanos. Hay más controversia en torno a Chastel, quien dijo que durante la caza de la bestia, se sentó a leer la Biblia y orar. Durante una de las oraciones de la criatura apareció a la vista, mirando a Chastel, quien terminó su oración antes de disparar la bala de plata a la bestia. Este habría sido el extraño comportamiento de la bestia, como solía atacar sin vacilar. Algunos creen que esto es una prueba Chastel sabía que la bestia y se han entrenado para matar. Sin embargo, la historia de la oración puede simplemente haber sido inventado por los religiosos.

En octubre de 2009, el History Channel transmitió un documental llamado The Real Wolfman, en donde se argumentó que se trataba de un animal exótico como la hiena asiática, una especie de Hyaenidae ahora extinta en Europa.

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