En la cabaña de la abuela

En la cabaña de la abuelaEsta es una historia real, en la cual lamentablemente el último de los “testigos” terminó en un manicomio y nadie le creyó lo de los sueños e imágenes.

Una pareja como cualquier otra que vivía en la ciudad, sin hijos ni perros, solo ellos dos, tenían a su disposición la cabaña de la abuela del hombre de la casa, pero casi nadie iba a tal cabaña porque estaba muy alejada de todo, internada en el bosque y por esos lares rondaban algunos grupos de jóvenes con hábitos peligrosos.

Pero nuestra pareja, valiente y con ganas de probar algo nuevo (y barato), se prepararon y lanzaron a la aventura de pasar un fin de semana en la cabaña.

Llegaron casi en la noche, así que a las 2 horas ya dormían. En la cabaña los cuadros de la abuela, un poco rotos por vándalos, estaban por todos lados…

  • Lástima que de lo feos no se los han robado

Dijo la esposa y echaron a reír mientras se entregaban a la lujuria.

No perdieron un segundo, horas enteras haciendo el amor los dejaron agotados y a la hora de dormir cayeron como lirones.

Pero en cuanto el hombre empezó a dormir tuvo pesadillas horribles; soñaba que a su lado, el colchón se abría y salían mujeres muertas queriendo comerlo y lo atrapaban. En ese momento despertó y llamó a su esposa, contándole el sueño.

Aún agotados, decidieron revisar. Por los lados no había manera de acceder a la parte interna del colchón y la sabana o sabanas por lo se tocaba, parecían estar cubriendo al colchón por todos lados. El miedo hizo al hombre desesperarse, se subió a la cama y echó a su mujer a un lado. Con su navaja apuñaló el colchó una y otra y otra vez en el lugar desde donde salían las muertas en el sueño.

En cuanto el esposo rasgó el colchón a lo largo, cuatro manos salieron tratando de alcanzarlo, su esposa gritó y el apuñaló. Apuñaló a las muertas y su esposa gritaba y gritaba. En un momento sintió a su esposa callar y asustado, volteó a mirarla y…

¡NO ESTABA!

En ese momento el hombre despertó y estaba sentado, con la navaja ensangrentada en su mano y su mujer agonizando de más de 50 puñaladas. Lloró, gritó y pensó como contar que mató a su mujer por una pesadilla. De ese modo, decidió hacer algo terrible: Abrió el colchón para meter a su mujer dentro, ya que esa cabaña pasaba años sin ser visitada y, en cuanto logró hacer una franja ancha, notó huesos, esqueletos completos.

La cabaña había cobrado muchas víctimas y él hombre, asustado, la metió dentro del colchón, lo cerró y se fue, pensando en los hombres que, antes de él, habían sido víctimas de esa maldición en LA CABAÑA DE LA ABUELA.

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