Cuentos cortos el jugador que le gano al diablo

Era ya tarde, pero Gonzalo, sentía la ansiedad del juego, de ese que solo al sentir estar participando en algo y poder ganar algo a la casa, te mantiene vivo, bueno eso es lo que sienten los enfermos de ludopatia.

el jugador que le gano al diablo

No le importaba regresar caminando por horas a su casa, o a lo que llamaba casa, ya que estaban por quitarse la por parte de los acreedores, ya la familia tenia años de haberlo abandonado, su enfermedad había acabado con todos y le aguantaron muchas, hasta que terminaron por aceptar, que el no quería cambiar.

Cada tramo que circulaba, por las madrugadas, al caminar a su casa, le pedía al demonio que le ayudara a tener su golpe de suerte, el quería sentir lo que era ganar, lo que se sentía con la adrenalina, de poder ganar dinero sin hacer nada.

Estaba en sus pensamientos, y caminando cuando de pronto se le atravesó un tipo, y le pidió que parara, antes de que algo dijera, Gonzalo, le dijo, – Amigo te equivocaste de victima, no tengo ni para el camión -, así que te ahorro la búsqueda de algo que tenga valor en mi persona.

Al levantar la vista, sus ojos no podían dar crédito a lo que estaba viendo, un tipo con traje, muy bien parecido, pero con pesuñas en donde debería de existir pies, le dijo: – Gonzalo, al fin te escuche, quería saber hasta donde eras capaz de llegar, por seguir jugando, y veo que eres de hueso colorado, así que aceptare tus peticiones, en lo que te queda de vida, siempre ganaras, en todo lo que apuestes.

Solo te pido que seas prudente, ya que al ver que todo lo ganas, llamaras la atención, y tendría que llevar tu alma antes de tiempo, así que si todo lo haces bien nos veremos en este mismo lugar, para cerrar la parte de tu trato.

Gonzalo aun sorprendido, por lo que acababa de ver, sintió que algo malo había hecho, pero ya todo estaba hecho, no había manera de echarse para atrás, en eso levanto las manos y se paro un taxi, Gonzalo, le dijo que lo disculpara, que no lo había visto, que no tenia dinero, pero el taxista, le dijo, vecino, si vivo en la misma cuadra que usted, súbase que lo llevo.

Desde ese momento, vio que la suerte le empezó a cambiar, al otro día al levantarse, vio una morralla de dinero que había en su casa, de la cual no se acordaba, porque aun estaba ahí, así que se fue a la primer tienda de conveniencia que encontró, y compro un boleto de lotería del que se tiene que rascar para ver el premio, y ese fue su primer juego ganado, 25 mil pesos al instante se gano.

Así pasaron años, y de aquel Gonzalo que estaba al borde de ser un mendigo, ahora era un prospero señor de negocios, de juegos, que había puesto su propio casino, por todas las ganancias que había obtenido, ahora sus salidas, eran a Mónaco, Las Vegas y Macao.

Pero la angustia, de sentir que el paso del tiempo llegaba a su final, nunca recordó haber firmado con el demonio, algún tipo de contrato, y el día llego, de repente de estar en su casa, apareció en el lugar, en donde había hecho trato con el diablo y este se le apareció.

Amigo chamuco, creo que aun me quedan algunas horas, no crees, el diablo le respondió que para que hacer mas cansado el viaje a su destino final, si lo inevitable no se podría cambiar, Gonzalo le contesto, – claro que todo se puede cambiar – lo envolvió en su lengua vipida, de esa que le había servido para convencer a tanta gente y a la cual le quitaba todo su dinero para jugar.

Diablo le dijo ni creas que a mi me puedes hacer una mala jugada, acuérdate que el diablo sabe mas por viejo que por diablo, claro mi estimado chamuco, solo te recuerdo que cuando hicimos el pacto, nunca firme nada, el diablo se puso furioso, y se acordó que lo que decía Gonzalo era cierto, entonces que podría hacer para llevarlo a su reino, si ya había gozado todo lo que le había prometido.

Gonzalo le dijo al demonio: seguro te preguntaras como poder hacer valer el trato de palabra, a un jugador que su palabra no vale nada, pero lo dejaremos a la suerte, entonces tiro esta moneda y tu escoges, si ganas, ahorita mismo, con la sangre de mis venas te firmo el contrato, si gano, me quitas todo y me dejas vivir lo que me queda de vida.

El diablo acepto, saco una monedo de dos caras, y la aventó, y escogió “cara”, al caer y ser sello, no podía dar el demonio crédito a lo que había pasado, como podría hacer eso, si los poderes los tenia el.

Gonzalo le dijo, te recuerdo que el trato se hizo a las 12 AM y apenas van a ser las 11:30 PM, asi que tus tretas, no funcionaron, y el poder que me diste de ganar de todas todas, me funciono contigo.

Así que mi estimado chamuco, te dejo todas las cosas, que gane, el dinero nunca me ha importado, solo me importa el sentir que gano y contigo gane.

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